SEMBLANZA DE SEBASTIAN VETTEL
El niño de Michael Schumacher ya bebe champán
Ha batido los récords de juventud de Fernando Alonso, le ha dado su primera victoria a dos escuderías distintas y es el protegido de Michael Schumacher, a quien conoce desde que tenía 7 años.
Sebastian Vettel tenía buena pinta desde que llegó a la Fórmula 1. Sea por su sonrisa, por su simpatía ingobernable o por ser el protegido de Michael Schumacher, el chaval entró con esa estrella que persigue a los triunfadores. Con la aplastante victoria del Gran Premio de Italia en Monza y la de ayer en Shanghai, ambas en el agua que bendice a los grandes, ya suma cierto aire de aspirante al título a los cuatro récords de juventud en la Fórmula 1, el primero que puntuó, que salió primero, que subió al podio y que ganó. Tres se los ha arrebatado a Fernando Alonso por unos meses, pero así son los genios.
Sebastian ya prometía de niño
Vettel es un alemán distinto a lo habitual. Un tipo distinto, en realidad. Bromea hasta cansar, es abierto con la Prensa, no tiene novia conocida y por no tener no tiene ni mánager. Para firmar los contratos se fía de la familia, un abogado y a correr. A correr, como corrió ayer. Es lo que hizo siempre, porque su padre, piloto aficionado, le llevaba a las carreras y cuenta que al niño le sorprendió y asustó el ruido estruendoso del motor, pero que luego se echó a reír y sólo le pedía "más burrrum burruum".
Enamorado del agua
El "más burrum burrum" le empezó a costar a su padre 7.000 marcos por temporada para que pilotara en karts (unos 3.600 euros actuales) porque al menos vio que era bueno. Otro que lo vio fue Michael Schumacher. Vettel, como muchos otros niños, iba a correr a su kart en Kerpen a ver si el genio les veía girar como peonzas. Schumacher le vio, y ya nunca le soltó. Le gustó que cuando llovía y el resto de niños cambiaban a ruedas de agua él seguía con lisas para coger más feeling . "Y cuanto más llovía, más me divertía", ha dicho alguna vez. Campeón de Alemania y Europa junior de kart, de las F-BMW y F-3 Euroseries lleva enrolado de siempre en la estructura Red Bull, aunque debutó con BMW.
Él y Michael se siguen llamando por teléfono con frecuencia y el heptacampeón le ayuda y aconseja en todo lo que necesita. En el pasado G. P. de Alemania de 2008 le nombró sucesor de entre los alemanes actuales. Su salto a Ferrari, y más teniendo al Kaiser como padrino, se da por hecho. No muchos chavales baten tantos récords ni logran, como Vettel, darle la primera victoria a dos escuderías distintas como Toro Rosso y Red Bull.
El niño de Michael Schumacher ya bebe champán
Ha batido los récords de juventud de Fernando Alonso, le ha dado su primera victoria a dos escuderías distintas y es el protegido de Michael Schumacher, a quien conoce desde que tenía 7 años.
Sebastian Vettel tenía buena pinta desde que llegó a la Fórmula 1. Sea por su sonrisa, por su simpatía ingobernable o por ser el protegido de Michael Schumacher, el chaval entró con esa estrella que persigue a los triunfadores. Con la aplastante victoria del Gran Premio de Italia en Monza y la de ayer en Shanghai, ambas en el agua que bendice a los grandes, ya suma cierto aire de aspirante al título a los cuatro récords de juventud en la Fórmula 1, el primero que puntuó, que salió primero, que subió al podio y que ganó. Tres se los ha arrebatado a Fernando Alonso por unos meses, pero así son los genios.
Sebastian ya prometía de niño
Vettel es un alemán distinto a lo habitual. Un tipo distinto, en realidad. Bromea hasta cansar, es abierto con la Prensa, no tiene novia conocida y por no tener no tiene ni mánager. Para firmar los contratos se fía de la familia, un abogado y a correr. A correr, como corrió ayer. Es lo que hizo siempre, porque su padre, piloto aficionado, le llevaba a las carreras y cuenta que al niño le sorprendió y asustó el ruido estruendoso del motor, pero que luego se echó a reír y sólo le pedía "más burrrum burruum".
Enamorado del agua
El "más burrum burrum" le empezó a costar a su padre 7.000 marcos por temporada para que pilotara en karts (unos 3.600 euros actuales) porque al menos vio que era bueno. Otro que lo vio fue Michael Schumacher. Vettel, como muchos otros niños, iba a correr a su kart en Kerpen a ver si el genio les veía girar como peonzas. Schumacher le vio, y ya nunca le soltó. Le gustó que cuando llovía y el resto de niños cambiaban a ruedas de agua él seguía con lisas para coger más feeling . "Y cuanto más llovía, más me divertía", ha dicho alguna vez. Campeón de Alemania y Europa junior de kart, de las F-BMW y F-3 Euroseries lleva enrolado de siempre en la estructura Red Bull, aunque debutó con BMW.
Él y Michael se siguen llamando por teléfono con frecuencia y el heptacampeón le ayuda y aconseja en todo lo que necesita. En el pasado G. P. de Alemania de 2008 le nombró sucesor de entre los alemanes actuales. Su salto a Ferrari, y más teniendo al Kaiser como padrino, se da por hecho. No muchos chavales baten tantos récords ni logran, como Vettel, darle la primera victoria a dos escuderías distintas como Toro Rosso y Red Bull.






