"Bebimos nuestra orina con nieve para hidratarnos"El guía y una compañera de expedición perdieron la vida en la montaña argentina • "Intentamos inyectarle ganas de vivir, pero ella sólo quería congelarse", recuerdan.

Los picos nevados andinos, con el majestuoso Aconcagua al frente, brillan con fuerza mientras el avión hace las maniobras de aproximación al aeropuerto de Mendoza, algo así como la tierra prometida para los montañeros que se disponen a subir el pico más alto de América con sus 6.962 metros de altura. Unos llegan y otros se van, que es lo que hicieron el lunes, con lágrimas en los ojos y los dedos de las manos y los pies vendados por las congelaciones, los italianos que sobrevivieron al drama de hace diez días, cuando el guía argentino que les acompañaba, Federico Campanini, y su compañera de expedición Elena Senin, fallecieron después de hacer cumbre.
Los equipos de rescate, que salvaron sus vidas, están este año trabajando más que nunca y ahora buscan sin cesar al francés Tierre Beltein, que hace casi dos semanas comenzó a subir el Aconcagua por el Glaciar de los Polacos y no se ha vuelto a saber nada más de él. Mejor suerte que el galo, al que sólo un milagro podría salvar, corrieron los italianos Matteo Refrigerato (35 años), Mirko Affasio (39) y Marina Attanasio (38), que por fin, junto a Antonella Targa (50), que se libró de vivir esta odisea porque se dio la vuelta antes de la cumbre, vuelven a casa.
Regresaron, eso sí, hundidos después de haber tenido que dejar en el Aconcagua a su compañera Elena Senin y al guía Campanini, sobre el que se deshacen en elogios porque, entre otras cosas, cedió sus guantes a Afassio para que no se le congelaran las manos.
Soportaron temperaturas nocturnas de hasta 25 grados bajo cero y vientos de 70 km/h hasta que fueron rescatados
"Pasamos tres días en el glaciar (incluyendo la ascensión) y todo fue muy rápido, casi como un segundo", han contado estos días en la prensa local. Fueron, sin embargo, tres días en el infierno, con temperaturas nocturnas de hasta 25 grados bajo cero y vientos de 70 km/h hasta que fueron rescatados. Todo comenzó cuando después del día de Reyes empezaron a subir el Aconcagua, cumbre que lograron —todos menos Antonella Targa, que se dio la vuelta a tiempo— sin demasiadas dificultades, aunque un poco tarde, a las 16.00 horas.
"El problema surgió en la cumbre", donde en apenas un instante y sin que las previsiones lo anunciaran, se desató una fuerte tormenta. Sin tiempo que perder, comenzaron el descenso, pero en aquellas condiciones no tardaron en perderse. Y empezaron los problemas, una pesadilla que nunca olvidarán.
Aunque perdidos, decidieron seguir bajando, lo único que podían hacer. Pero Elena resbaló. "Estaba muy grave", explica Mirko en el periódico Clarín. "Tenía un edema cerebral evidente y tratamos de reanimarla. Federico —el guía—, que tenía conocimientos médicos, la auxilió, pero no respondía y decidimos seguir porque comprendimos que de lo contrario todos íbamos a morir". Fueron momentos terribles. "Estaba medio muerta y la piel de las manos se le estaba cayendo. Intentamos reanimarla e inyectarle ganas de vivir, pero sólo quería congelarse", cuenta Matteo.
Sin comida ni agua
La noche se hizo eterna y los problemas iban en aumento, porque el guía también comenzó a sentirse mal. "Tenía un principio de edema cerebral y en su delirio decía cualquier cosa". Acabó quedándose entre las nieves eternas, de donde tantas veces había salido indemne. Los que quedaban de la expedición se daban ánimos y se abrazaban para darse calor. Pero no tenían comida —apenas unas barritas de cereales— ni bebida, ni tiendas donde refugiarse.
No fue fácil sobrevivir en esas condiciones. "Bebimos nuestra propia orina mezclada con nieve para hidratarnos", relata Matteto, hasta que los equipos de rescate los localizaron en el Glaciar de los Polacos, a 6.700 metros de altura, donde unos días antes también había fallecido el alemán Stefan Geromín, de 42 años.
Sólo el año pasado, un total de 4.600 personas subieron o intentaron subir el Aconcagua. “Dos o tres alpinistas mueren cada año”, dicen fuentes oficiales, cifra que se ha superado largamente este año con cinco fallecidos sólo en el mes de enero.